LEPRA: UN ARTICULO QUE NO PODEMOS DEJAR DE LEER...!!!
A principios del siglo XX, la lepra era una condena. Quienes la padecían eran exiliados a colonias aisladas, separados de sus familias, sin esperanza de cura. En los hospitales, los médicos solo podían ofrecer un remedio ineficaz: el aceite de chaulmoogra, un extracto espeso y amargo que no se podía inyectar ni ingerir con facilidad. Pero en 1915, una joven química de tan solo 23 años encontró la solución que nadie más había logrado.
Su nombre era Alice Augusta Ball, y aunque su descubrimiento cambió la vida de miles de personas, su historia estuvo a punto de ser borrada de la historia.
Nacida en 1892 en Seattle, Washington, Alice creció en una familia que valoraba la educación y el conocimiento. Desde pequeña mostró un talento extraordinario para la ciencia, y contra todo pronóstico, logró lo impensable para una mujer afroamericana en su época: se convirtió en la primera persona en obtener una maestría en química en la Universidad de Hawái y, poco después, en la primera profesora de química de la institución.
Su trabajo la llevó a investigar el enigma del aceite de chaulmoogra. Durante años, los médicos habían intentado convertirlo en un tratamiento efectivo, pero nadie encontraba la manera. Hasta que Alice, con su inteligencia y determinación, logró lo imposible.
Alice descubrió cómo modificar la estructura química del aceite, convirtiéndolo en un compuesto soluble en agua que podía ser inyectado en los pacientes. Su descubrimiento, conocido como el "Método Ball", se convirtió en el primer tratamiento efectivo contra la lepra, liberando a miles de personas del aislamiento y el sufrimiento.
Pero Alice nunca vio el impacto de su trabajo. En 1916, a los 24 años, murió repentinamente por causas desconocidas, posiblemente debido a la exposición a sustancias tóxicas en el laboratorio.
Y entonces, su historia fue silenciada.
Tras su muerte, el presidente de la Universidad de Hawái, Arthur L. Dean, continuó su investigación y se apropió de su descubrimiento, publicándolo bajo su propio nombre sin mencionar a Alice. Durante décadas, el "Método Ball" fue erróneamente atribuido a Dean, mientras su verdadera creadora quedaba en el olvido.
No fue hasta la década de 1970 que los historiadores comenzaron a redescubrir su historia. En el año 2000, la Universidad de Hawái le otorgó un reconocimiento póstumo, y en 2019, se estableció el "Día de Alice Ball" en su honor.
Alice Ball fue mucho más que una científica brillante; fue una pionera que rompió las barreras de género y raza en un mundo que no estaba listo para reconocer su genialidad. Su historia es un recordatorio de cuántas mujeres han sido invisibilizadas por la historia y de la importancia de recuperar sus nombres.
Como dijo Maya Angelou: "La historia, a pesar de su dolor desgarrador, no se puede desvivir, pero si se enfrenta con valentía, no es necesario volver a vivirla".

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